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Potes

Potes es la capital natural de Liébana por varias razones, pero sobre todo por encontrarse en el punto en el que confluyen los cuatro grandes valles que configuran la comarca: Valdebaró (municipio de Camaleño), recorrido por el río Deva; valle de Cereceda (Vega de Liébana) formado por el río Quiviesa; Valdeprado (Pesagüero y Cabezón de Liébana) con su río el Buyón y el valle de Cillorigo en el Parque Nacional de los Picos de Europa y atravesado por el río Deva, después de su paso por Potes.
Su origen histórico probablemente debe atribuirse a la repoblación que, a mediados del siglo VIII, hizo por estas tierras el rey astur Alfonso I. Por otro lado, el poblamiento de Liébana parece que estuvo muy vinculado a la fundación de los numerosos monasterios que se instalaron en la zona. Así, ya en el siglo VIII, Potes debía de depender del cercano monasterio de San Martín de Turieno que, con el tiempo, cambiaría esta primera denominación por el nombre de su fundador, el monje Toribio. La primera mención documental de Potes data de mediados del siglo IX y su carácter de capital de la comarca comenzó cuando en el siglo X fue el centro administrativo del condado de Liébana. De su temprana actividad como centro comercial se tienen noticias, al menos, desde finales del siglo XIII, pues un documento de Sancho IV, fechado en 1291, ordena que los asistentes al mercado de Potes dejen sus armas en las posadas hasta que abandonen la villa.
En el siglo siguiente, el XIV, Liébana pasó a ser señorío de uno de los hijos de Alfonso XI, el influyente don Tello, primer señor de Castañeda, quien, a su vez, dejó en herencia el territorio a su hijo Juan Téllez de Castilla. Sucedía todo esto en 1371 y poco tiempo después se iniciaba un largo conflicto de herencias que desembocaría en las luchas feudales entre Manriques y Mendozas. El problema se planteó porque después de morir Juan Téllez, su esposa, Leonor de la Vega, contrajo nuevas nupcias con Diego Hurtado de Mendoza. Del primer matrimonio había nacido Aldonza de Castañeda y del segundo nació Íñigo López de Mendoza; Aldonza se casó con Garcí Fernández Manrique y cuando llegó el momento, ambos reclamaron los derechos que Leonor de la Vega quiso transmitir a su segundo hijo, Íñigo. De este modo, comenzó la disputa entre Manriques y Mendozas, que no finalizaría hasta la segunda mitad del siglo XV, después de que Íñigo recibiera el título de marqués de Santillana, y teniendo que defender sus intereses en Liébana su hijo y heredero Diego Hurtado de Mendoza quien, con el mismo nombre que su abuelo, recibiría de los Reyes Católicos el título de duque del Infantado.
Quedó así Liébana bajo el dominio del gran Ducado y, aunque sus habitantes intentaron repetidas veces librarse del mismo, éste se prolongó hasta el siglo XIX. Testigo de este dominio es la torre del Infantado, que preside la villa de Potes y que hoy es sede del Ayuntamiento. Edificada en el siglo XV, desde sus orígenes debió de tener más función palaciega que militar. La torre del Infantado es el edificio señero de Potes y sin duda su obra arquitectónica más interesante. No obstante, la villa cuenta con otras construcciones que merecen citarse, como son la casas populares del siglo XVI que se encuentran en el barrio de La Solana, la torre de Orejón de Lama y algunas otras casas de época barroca del barrio de El Sol.
Pero, sin duda, de lo que mejor puede presumir Potes es de ser una villa acogedora,acostumbrada desde hace ya más de un siglo a ver llegar hasta ella gentes muy diversas que venían a Liébana atraídas por su riqueza minera, por el deseo de acercarse al monasterio de Santo Toribio o por el atractivo deportivo y turístico de la caza y de las altas cumbres de los Picos de Europa. Y para comprobarlo, nada mejor que acercarse a la villa cualquier lunes, día del mercado. Potes ofrece entonces todos los productos de su comarca; buena ocasión, pues, para comprar queso picón de Tresviso, queso ahumado de Áliva, miel de Liébana, nueces, orujo o unos manojos del llamado té de los Picos.

Potes
Panorámica de Potes
Río Deva a su paso por Potes
Iglesia de San Vicente. Centro de Estudios Lebaniegos
   
 
Texto: © Juan Ramón Brotons  Fotos: © eusebio díaz campo
Periplo Visual contacto: info@periplo.com